El Gobierno ultra justifica el ataque de Milei a Lula y la oposición repudia los agravios: “Nos avergüenzan como argentinos”
EL PAÍS Edición América: el periódico globalhace 1 h

En síntesis
El presidente argentino Javier Milei volvió a generar polémica tras calificar al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista” durante una intervención escrita en la convención del Partido Liberal en São Paulo, donde apoyó la candidatura de Flávio Bolsonaro. En el discurso también insultó al juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, llamándolo “basura calva”. Al día siguiente, desde Buenos Aires, Milei acusó al gobierno de Brasil de financiar una campaña anti‑argentina durante el Mundial de fútbol, con la supuesta colaboración de México y del Partido Demócrata de EE. UU.
El portavoz de la Casa Rosada, Adrián Ravier, intentó mitigar la situación ante los medios, argumentando que los intercambios de ofensas entre ambos mandatarios forman parte de diferencias ideológicas y políticas históricas y que, en su caso, “no se ha llegado al plano diplomático”. Aseguró que los insultos no afectarían las relaciones comerciales ni diplomáticas entre Argentina y Brasil, dos países que siguen siendo los principales socios del Mercosur. Sin embargo, el gobierno brasileño reaccionó llamando a consulta a su embajador en Buenos Aires y solicitando explicaciones al representante argentino en Brasilia, calificando la agresión como una “provocación sin precedentes”.
En el Congreso argentino, la oposición ultraderechista fue rápidamente condenada. El diputado peronista Jorge Taiana expresó que los comentarios de Milei “nos avergüenzan como argentinos” y presentó un proyecto para que la Cámara repudie esas expresiones. El excanciller socialista Esteban Paulón pidió que el canciller Pablo Quirno comparezca ante la Cámara para explicar el impacto de las declaraciones en la política exterior. Por su parte, la Unión Cívica Radical, a través de su titular Leonel Chiarella, denunció la gravedad de insultar a un presidente extranjero durante una visita oficial, señalando el daño a la confraternidad entre los pueblos.
Mientras el Ejecutivo argentino buscaba contener la tensión, Milei continuó su agenda internacional en Lima, donde asistió a la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú y recibió el título honorífico de doctor honoris causa por la Universidad San Martín de Porres. En su discurso peruano defendió su gestión y reiteró su propuesta de “moral como política de Estado”, sin referirse nuevamente a Brasil ni a Lula.
El episodio reabre un enfrentamiento diplomático que se había gestado al inicio del mandato de Milei, evidenciando la fragilidad de las relaciones bilaterales en medio de discursos polarizados y la necesidad de que ambos gobiernos gestionen las diferencias sin que se trasladen al ámbito oficial. La respuesta de la oposición argentina subraya la preocupación de que las declaraciones del presidente puedan comprometer la imagen internacional del país y la estabilidad de sus vínculos comerciales dentro del Mercosur.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“El portavoz de la Casa Rosada argumenta que “ha habido siempre insultos de ambos lados”, pero sostiene que la situación no afectará las relaciones entre Argentina y Brasil”
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