La casa de Salvador Allende en Guardia Vieja, que iba a ser museo, vendida por su familia para oficinas
EL PAÍS Edición América: el periódico global12 ago

En síntesis
La vivienda donde vivió el expresidente Salvador Allende entre 1953 y 1971, situada en la calle Guardia Vieja 392 de Providencia, pasó de estar destinada a convertirse en un museo de memoria a ser vendida a una empresa de ingeniería. La familia Allende concretó la operación el 4 de agosto por mil millones de pesos, equivalentes a poco más de un millón de dólares, a la compañía Linkapsis Geodesia & Ingeniería SpA. Hasta enero de 2025 la casa, que albergó al presidente, a su esposa Hortensia Tencha Bussi y a sus tres hijas, debía ser entregada al Estado para su preservación.
El intento del gobierno de Gabriel Boric de adquirir la propiedad fracasó tras una serie de errores administrativos. Dos de los cuatro propietarios ejercían cargos públicos, lo que les impedía celebrar contratos con el Estado; entre ellos estaba Isabel Allende Bussi, quien fue removida del Senado por el Tribunal Constitucional después de más de tres décadas de mandato. El escándalo derivó en la renuncia de su sobrina, Maya Fernández Allende, de la cartera de Defensa en marzo de 2025. La Fiscalía cerró la investigación sobre la compraventa el 10 de julio, y la abogada de la familia afirmó que no existió delito alguno.
La casa, de dos plantas, fue diseñada por el arquitecto Fernando Castillo Velasco y construida con piedra de la precordillera y madera nativa. En ella se conservaba el escritorio‑biblioteca donde Allende dirigía sus reuniones políticas, mientras que el segundo piso servía como salón cultural donde Tencha Bussi, enferma de tuberculosis, recibía a figuras como el pintor Nemesio Antúnez y el escritor Manuel Rojas. Según el biógrafo Eduardo Labarca, la vivienda albergaba dos ambientes diferenciados: la esfera política en la planta baja y la vida cultural en la superior, con la familia manteniendo una estrecha relación con ambos mundos.
El plan de la administración Boric incluía también la compra de las dos casas del ex presidente democristiano Patricio Aylwin, ubicadas en la calle Arturo Medina, por 1,300 millones de pesos. Ese proyecto tampoco se materializó; los herederos Aylwin recibieron la indicación de que la propiedad debía ser declarada patrimonio nacional antes de la compra, un requisito que resultó imposible de cumplir con los escasos meses que quedaban del mandato. Los hijos de Aylwin abrieron la casa al público el 31 de julio, permitiendo a cientos de visitantes adquirir objetos del ex mandatario, que había recibido a personalidades como George Bush, el Dalai Lama y Augusto Pinochet.
El fracaso de la compra de la casa de Allende se convirtió en uno de los episodios que el propio Boric reconoció en su discurso de despedida, junto al caso de una acusación de violación contra el subsecretario del Interior. Además, provocó la dimisión de la ministra de Bienes Nacionales, Marcela Sandoval, a quien Allende le solicitó la renuncia. La venta de la residencia a una empresa privada marca, por tanto, el cierre de un proyecto de preservación histórica y genera nuevas tensiones en el panorama político chileno.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“El Gobierno de Boric intentó comprar la residencia a finales de 2024 para resguardar su valor patrimonial, pero cometió una serie de errores administrativos que derivaron en un escándalo político”
— Extracto de EL PAÍS Edición América: el periódico global
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