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Política

De la Espriella preside un evento religioso por las víctimas del terremoto: “El presidente entregó la nación a Cristo”

EL PAÍS Edición América: el periódico globalhace 1 h

De la Espriella preside un evento religioso por las víctimas del terremoto: “El presidente entregó la nación a Cristo”
Extracto de EL PAÍS Edición América: el periódico global

En síntesis

Tres semanas después de asumir la presidencia, Abelardo de la Espriella convocó su primer gran acto público en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá. La jornada, denominada “Gran Velatón”, se diseñó como una oración en memoria de las víctimas del terremoto del 10 de agosto y buscó unir a la nación en un momento de dolor colectivo. El presidente, quien pasó de ser ateo a católico, coronó una estatua de la Virgen de Fátima, la misma que había estado en su posesión durante su campaña electoral.

El evento atrajo a menos de la mitad de la población esperada. Desde las cuatro de la tarde, soldados entregaban velas blancas a los asistentes que llegaban a cuentagotas. La ceremonia incluyó la participación de líderes religiosos: cantantes de la Misión Carismática Internacional, una de las iglesias evangélicas más grandes del país, y los Caballeros de la Virgen, un grupo católico que entonó un coro. El presidente, mientras elevaba los brazos al cielo, proclamó la importancia de Cristo en el país, y la primera dama, Ana Lucía Pineda, recibió donaciones privadas para los damnificados bajo la campaña “Colombia un solo corazón”.

Entre los asistentes se encontraron tanto partidarios como críticos. Algunos, como jóvenes miembros de la Misión Carismática, expresaron que la presencia de la religión cristiana en el Estado les brinda consuelo y servicio. Por otro lado, representantes de otras confesiones, como una musulmana de la Mesa de Asuntos Religiosos de Nariño, denunciaron que el evento excluye a musulmanes, budistas y anglicanos, argumentando que viola la neutralidad y laicidad del Estado. El mismo juez que ordenó al presidente disculparse por una anterior oración con rabino, pastor evangélico y sacerdotes católicos, también le instó a abstenerse de conductas que favorezcan a la Iglesia católica o a cualquier credo particular.

A pesar de las críticas, el presidente no ha modificado su postura. Un día antes de la Gran Velatón, designó a un sacerdote católico para supervisar la política universitaria en cinco instituciones de educación superior. La Asociación de Ateos de Bogotá calificó el acto como una “instrumentalización del dolor social” y una violación ética en un Estado laico. El Gobierno, por su parte, sostiene que la oración busca “unir a Colombia”, y la primera dama enfatizó la necesidad de fortaleza y esperanza para las familias afectadas. La ceremonia concluyó con la entrega de un rosario a la estatua de la Virgen de Fátima, cerrando un evento que, aunque destinado a consolar, ha generado un debate intenso sobre la separación entre religión y Estado en el país.

Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.

El mandatario ignora las críticas de quienes le exigen no imponer sus creencias en los eventos oficiales del Gobierno

Extracto de EL PAÍS Edición América: el periódico global

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