"Los terremotos nos persiguen": los hermanos adolescentes que perdieron a su madre en el sismo de Venezuela y ahora sufrieron el de Colombia
BBC Mundohace 20 h

En síntesis
Los hermanos Deivi (15 años) y Winder (17) vivieron el devastador sismo que sacudió La Guaira el 24 de junio, el epicentro más afectado de Venezuela. Mientras regresaban de la playa, dos temblores de magnitud 7,2 y 7,5 se sucedieron a menos de un minuto, derrumbando el edificio de doce pisos donde habitaban. Bajo los escombros quedaron atrapados su madre, Yusmani, su hermano menor Moissés, de 10 años, y su abuela Carmen. Los adolescentes, junto a vecinos y voluntarios, pasaron casi un mes removiendo losa tras losa para rescatar a los fallecidos, trabajando con herramientas improvisadas y accediendo a espacios que los adultos no podían. El gobierno venezolano informó más de 6 300 muertos, aunque la cifra de desaparecidos sigue sin confirmarse.
Tras la tragedia, la familia quedó sin techo ni alimentos, pero la ayuda de desconocidos y de algunos tíos les permitió sobrevivir mientras continuaban con las labores de búsqueda. El padre, Deivid, quien llevaba una década residiendo en Cali, Colombia, y enviaba remesas a Venezuela, llegó al momento del colapso sin poder localizar a sus hijos. Cuando finalmente los encontró entre los escombros, el reencuentro fue breve; la madre, el hermano y la abuela permanecían bajo los restos y la búsqueda se extendió 27 días. Los niños fueron apodados “topos” por su capacidad de infiltrarse en los huecos estrechos, guiando a los adultos con linternas y celulares.
Con el fallecimiento de los familiares, la familia Delfín tomó la decisión de emigrar a Colombia. Tres días después de su llegada a Cali, la ciudad fue sacudida por otro terremoto, de magnitud 7,4, que dejó cientos de víctimas. Deivi, que trabaja en una barbería junto a su padre, manifestó que la sensación de ser perseguido por los sismos se había vuelto parte de su vida. A pesar del nuevo temblor, los adolescentes expresan planes de futuro centrados en el estudio y el trabajo, con la intención de honrar la memoria de su madre y lograr que ella se sienta orgullosa, dondequiera que esté.
El caso de los Delfín ilustra la cadena de vulnerabilidad que pueden generar los desastres sísmicos en regiones con escasa capacidad de respuesta institucional. La falta de cifras oficiales claras sobre desaparecidos y la dependencia de la solidaridad vecinal resaltan la necesidad de fortalecer los protocolos de rescate y la coordinación entre autoridades y comunidades. Además, la experiencia de migrar inmediatamente después de una catástrofe muestra cómo los desplazamientos forzados pueden coincidir con nuevos riesgos, como el ocurrido en Cali, complicando aún más la recuperación de los sobrevivientes.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“Deivi y Winder Delfín tienen 15 y 17 años. En junio su edificio se derrumbó tras los sismos en Venezuela y pasaron 27 días para retirar con sus manos los cuerpos de su mamá y su hermanito. Se mudaron a Colombia con su papá y a los tres días”
— Extracto de BBC Mundo
El contenido original pertenece a BBC Mundo. Global24 es un agregador y siempre enlaza a la fuente.


