La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas el 11-S
BBC Mundohace 14 h

En síntesis
El 11 de septiembre de 2001, mientras los aviones impactaban las Torres Gemelas de Nueva York, cientos de personas atrapadas en los pisos superiores se vieron obligadas a lanzarse al vacío para escapar del fuego y el humo. Aquellas caídas, que alcanzaron más de 400 metros de altura, se convirtieron en una de las imágenes más dolorosas y controvertidas de la tragedia, cuya conmemoración cumple 25 años. Entre los numerosos testimonios visuales, una fotografía en particular –conocida como “The Falling Man”– se volvió icónica: muestra a un hombre descendiendo casi en picado, con el cuerpo alineado a las estructuras de las torres.
La foto fue capturada por Richard Drew, fotógrafo de la Associated Press que ese día cubría la Semana de la Moda en Manhattan. Tras recibir la noticia del ataque, se dirigió rápidamente al World Trade Center y, al llegar, observó a los primeros socorristas señalando a la gente que se lanzaba desde los edificios. Drew comenzó a disparar sin pausa, sin saber si los saltos fueron una elección o una necesidad impuesta por las llamas. La cámara digital le permitió tomar varias imágenes en sucesión mientras los cuerpos caían, y a las 9 h 41 min registró el momento exacto en que el hombre quedó suspendido entre las torres, creando una composición de simetría que él describió como la más impactante de todas sus tomas.
Las autoridades forenses de la ciudad aclararon que los fallecidos que se lanzaron no debían ser catalogados como suicidas, sino como víctimas expulsadas por el incendio y la explosión. En los certificados de defunción la causa se registró como “asesinato”. Según un informe de 2002 de USA Today, alrededor de 200 personas murieron al saltar, cifra que el New York Times estimó en 50 mediante el análisis de fotos y testimonios. Sobrevivientes relataron que los saltos motivaron a muchos otros a evacuar rápidamente, lo que posiblemente salvó cientos de vidas.
Drew ha señalado que la fotografía, aunque muestra la muerte, posee una “silenciosa” calidad distinta a las imágenes de guerra. Para él, la foto representa uno de los pocos registros visuales de una persona muriendo durante el ataque más grave que ha sufrido Estados Unidos. La imagen ha generado una profunda reacción en el público: muchos la consideran demasiado dolorosa, mientras que otros la perciben como una representación cruda de la terrible decisión que enfrentaron los atrapados.
El impacto personal del fotógrafo también quedó reflejado en su vida posterior. Tras el día del atentado, regresó a casa con un colega y evitó hablar del suceso; sin embargo, su esposa notó cambios en su rutina, y él admitió haber experimentado estrés postraumático. Drew reconoce que aquel instante quedó grabado tanto en su trayectoria profesional como en la historia colectiva, recordando que la fotografía, aunque silenciosa, conserva la memoria de una tragedia que marcó a toda una generación.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“Durante un cuarto de siglo la polémica ha acompañado a "El hombre que cae", una de las fotografías más impactantes de los atentados contra las Torres Gemelas.”
— Extracto de BBC Mundo
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