Adam Ramsay-Peaty se humaniza y se disuelve en la piscina
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En síntesis
Adam Ramsay‑Peaty, el nadador británico que durante una década dominó la braza, mostró una actuación inesperadamente pobre en la prueba de 50 metros braza de los Campeonatos Europeos de París. Partió con una salida lenta y, pese a sus esfuerzos, tocó la pared en 27,34 segundos, quedando último de su serie y fuera del criterio necesario para avanzar a la fase semifinal. Ese tiempo supera en dos segundos su mejor marca mundial, establecida en 2017, y resulta más lento que la mayoría de los registros que ha acumulado a lo largo de su carrera, incluidas seis marcas que aún se mantienen como las mejores de la historia en esa distancia.
El nadador, nacido en 1994 en Uttoxeter, ha sido durante años sinónimo de invencibilidad: récords mundiales en 50 y 100 metros braza, tres medallas de oro olímpicas y una gran popularidad en el Reino Unido. Sin embargo, su dominio comenzó a tambalearse tras ser superado por James Wilby en los Juegos de la Commonwealth de Birmingham 2022. A partir de ese momento, Peaty describió una “espiral autodestructiva”, intensificando sus entrenamientos hasta el punto de agotamiento, lo que desencadenó problemas de ansiedad, consumo excesivo de alcohol y depresión. Estas dificultades se hicieron públicas en una entrevista con The Guardian y marcaron una etapa de declive que culminó con su regreso a la competición en 2023.
En los Juegos Olímpicos de 2024, Peaty buscó igualar el récord histórico de Michael Phelps al intentar conseguir un tercer oro consecutivo en 100 metros braza, pero se quedó con la plata, a tan solo dos centésimas del italiano Nicolò Martinenghi. Tras esa derrota, consideró retirarse, contrajo matrimonio con Holly Ramsay, hija del famoso chef Gordon Ramsay, y adoptó el apellido combinado Ramsay‑Peaty. Además, cambió de entrenadora, con la intención de llevar una vida más equilibrada y “humana”. No obstante, la inclusión del 50 metros braza en el programa de los Juegos de 2028 impulsó su regreso a los entrenamientos intensivos.
En la reciente competición europea, el nadador admitió no saber qué falló en la salida y señaló que la reacción inicial no fue el problema principal. Según sus declaraciones, la forma en que ingresó al agua y el impulso para emerger fueron los factores críticos que se están revisando con su nueva entrenadora, Lisa Bates, desde junio. Reconoce que su desempeño ha empeorado desde entonces y que será necesario ajustar varios aspectos de su técnica para recuperar el nivel que le había caracterizado durante años. La actuación en París, aunque decepcionante, sirve como un punto de partida para una revisión profunda de su preparación de cara a los próximos retos internacionales.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“El vigente récordman mundial de 50 y 100 braza culmina su crisis existencial con un 20º puesto que le elimina de las semifinales del Europeo de natación”
— Extracto de Deportes en EL PAÍS
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