Lupa sobre el carrito del súper: la CNMC se prepara para vigilar el precio de los alimentos
Economía en EL PAÍShace 1 h

En síntesis
La cesta de la compra ha experimentado un aumento de más del 35 % desde la pandemia, y los efectos de la crisis energética siguen en curso. El Gobierno, preocupado por la posible continuación de la subida de precios, ha ordenado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que supervise de cerca la evolución de los precios de los alimentos. Esta obligación se inscribe en el real decreto‑ley aprobado el 29 de septiembre, que extiende el escudo anticrisis hasta finales de año y obliga a la CNMC a elaborar y publicar un estudio sobre la competencia en la cadena de valor de los productos alimentarios y su impacto en los precios.
La CNMC ha llevado a cabo estudios similares en el pasado. En 2023, por ejemplo, analizó si la reducción del IVA sobre ciertos alimentos básicos había llegado al consumidor, recopilando más de 60 000 precios en seis meses y concluyendo que el descuento se había transmitido correctamente. Ese estudio se realizó en respuesta a la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania, que generó el mayor repunte inflacionario en casi cuatro décadas. Ahora, con el conflicto en Oriente Próximo, los precios de la energía, especialmente el crudo, están subiendo de nuevo, lo que ha provocado un alza del 4,9 % en septiembre, el mayor ritmo de aumento en tres años.
Según la economista María Jesús Fernández de Funcas, la energía sigue pesando en la estructura de costes de la agricultura, ganadería y pesca, así como en la producción de fertilizantes. Por ello, es probable que los precios al consumo empiecen a reflejar estos costes, y algunos alimentos no elaborados ya lo están haciendo. La inflación alimentaria se situó en el 2,3 % en septiembre, inferior al índice general, aunque productos como huevos (12,5 %) y vacuno (9,4 %) presentan incrementos superiores. El Banco de España ha señalado que los impactos de los precios internacionales de materias primas y energía tardan entre 12 y 15 meses en alcanzar su pico máximo en la cesta de la compra.
El centro CaixaBank Research ha intentado cuantificar este retraso, observando que un aumento transitorio de un punto porcentual en los precios que pagan los agricultores se traduce en un alza de cuatro décimas en la inflación de los alimentos al cabo de un año. En la crisis de 2022, el peor momento para la inflación de alimentos se registró a inicios del año siguiente, con un repunte superior al 15 % y ocho de cada diez comestibles experimentando subidas de doble dígito.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha subrayado la importancia de la tarea encomendada a la CNMC y ha recordado que el pico de traslación del encarecimiento energético a la cesta de la compra suele ocurrir entre 10 y 12 meses. El decreto se encuentra en proceso de convalidación por la Diputación Permanente, ya que el Congreso está disuelto por el adelanto electoral. El profesor José Antonio Vega de Comillas Icade opina que el desenlace de la crisis será menos extremo que en 2022‑2023, previniendo un repunte moderado y gradual de los precios de los comestibles, con una inflación alimentaria algo más elevada y volátil en los próximos meses, siempre que no se acumulen simultáneamente varios shocks energéticos, climáticos o de materias primas.
Síntesis generada automáticamente por la redacción digital de Global24 a partir de fuentes públicas.
“El Gobierno encomienda a Competencia supervisar cómo se transmite la subida de la energía a la cesta de la compra en un decreto ley que se convalidará previsiblemente este viernes”
— Extracto de Economía en EL PAÍS
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